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¿Cómo aportan las áreas protegidas en la solución ante el cambio climático?

Las áreas protegidas desempeñan un papel fundamental en la solución global al cambio climático, según destaca la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El calentamiento del sistema climático, evidenciado por el aumento de la temperatura global, el deshielo de glaciares y el aumento del nivel del mar, señala la urgente necesidad de medidas eficaces.


El aumento de la temperatura está directamente relacionado con la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, resultado de actividades humanas como la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Las áreas protegidas, tanto privadas como públicas o mixtas, establecidas legalmente para la conservación de la biodiversidad, desempeñan un papel crucial en la mitigación y adaptación al cambio climático.



Vista aérea de la Reserva Pacuare. Foto: Marco Ávalos


El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) subraya la importancia de la adaptación, definida como ajustes en sistemas naturales o humanos para mitigar daños o aprovechar oportunidades climáticas.


En el contexto de las áreas protegidas, se identifican sumideros, procesos que retiran gases de efecto invernadero de la atmósfera. Como parte de un ciclo natural, muchos ecosistemas como arrecifes coralinos, pantanos y manglares, capturan y almacenan CO2 constantemente.


Dos estrategias principales de mitigación son el almacenamiento y la captura de CO2. Almacenar consiste en impedir que el carbón fijado en la vegetación y el suelo se escape a la atmósfera, mediante la conservación de los bosques, mientras que capturar busca fijar activamente el dióxido de carbono y se puede lograr mediante la restauración de ecosistemas degradados.


Bosque de la Reserva Pacuare


Las áreas protegidas no solo resguardan la biodiversidad, sino que también brindan servicios ecosistémicos cruciales. Desde la provisión de fuentes de agua hasta la regulación climática, estas áreas desempeñan un papel insustituible en la mitigación de inundaciones, la prevención de deslizamientos y la absorción del dióxido de carbono. Además, estas áreas actúan como barreras naturales, reduciendo la vulnerabilidad de las comunidades locales ante eventos climáticos extremos.


En esta línea, la Reserva Pacuare ha protegido humedales (capaces de filtrar grandes cantidades de agua de lluvia, evitando inundaciones en comunidades cercanas) y restaurado 688.7 hectáreas de bosque secundario en tierras antes dedicadas a la ganadería, en un área que actualmente se encuentra rodeada de monocultivos, contribuyendo significativamente a la conservación de la biodiversidad. Operando con un modelo de energía 100% sostenible a través de paneles solares, la reserva protege kilómetros de playa y bosque, proporcionando un entorno sostenible para la vida silvestre, capaz de fijar dióxido de carbono.


La Reserva Pacuare ha llevado a cabo un programa de reforestación, plantando más 5,000 árboles nativos, incluido el almendro de montaña crucial para la lapa verde. Además de registrar datos meteorológicos, la reserva aborda activamente los impactos del cambio climático, protegiendo especies como las tortugas marinas y estudiando los efectos de los microplásticos.


Estación meteorológica en la Reserva Pacuare


En sus programas de educación ambiental, la Reserva Pacuare destaca la importancia de conservar la naturaleza, abordando los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sensibilizando a las comunidades sobre la conexión entre el cambio climático y la preservación del entorno.


Las áreas protegidas, como la Reserva Pacuare, no solo son guardianes de la biodiversidad, sino también aliados en la lucha contra el cambio climático, proporcionando soluciones tangibles para mitigar y adaptarse a los desafíos climáticos actuales.

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