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El viaje de resistencia de una cría de tortuga marina

Una hembra de tortuga baula pone sus huevos en las playas de la Reserva de Pacuare, Costa Rica


Datos básicos sobre las tortugas baula:


Hábitat: Viven la mayor parte de su vida en el mar, abarcando los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Durante la época de anidación, llegan a las playas de los trópicos.

Tiempo de vida: Se calcula que unos 50 años.

Alimentación: Se alimentan principalmente de invertebrados marinos de cuerpo blando, como las medusas.

Situación: En peligro de extinción.

Amenazas: Enredos en artes de pesca, cambio climático, pérdida de hábitat, contaminación oceánica.

¿Qué las hace especiales?: Las baulas son una especie clave y ayudan a controlar las poblaciones de medusas. Son las tortugas marinas más grandes del mundo y las únicas que no tienen caparazón duro ni escamas.


Un silencioso regreso a casa


En una noche de luna en la Reserva de Pacuare, Costa Rica, un antiguo ritual que se remonta a millones de años se desarrolla a lo largo de las arenosas orillas. Una hembra de tortuga baula, de hasta 1.000 kilos de peso, se acerca lentamente a la orilla, sacudiéndose las patas marinas en su rara aparición en tierra. Como el reptil que migra más lejos del mundo, ha explorado hábitats submarinos a miles de kilómetros de distancia, y ahora regresa al lugar donde nació hace más de una década. Por suerte, éste sigue siendo un lugar seguro.


En los últimos 20 años, el número de hembras anidadoras en la Reserva de Pacuare ha aumentado un 6%, mientras que en otras zonas de Costa Rica el número ha disminuido hasta un 87%.


Durante toda la noche, se esfuerza por enterrar su preciado cargamento de huevos en la cálida y suave arena de la playa. Una vez completada la tarea, se retira al vasto océano para reanudar una vida errante y comilona. Su capacidad para mantener una temperatura corporal cálida incluso en aguas gélidas, un don poco común para un reptil, le garantiza un hábitat de gran extensión. En sus desplazamientos, prefiere las medusas, aunque también se alimenta de crustáceos, algas y otros invertebrados marinos.


De la arena al mar: El resistente viaje de una cría


Las crías de tortuga baula apenas miden 5 cm.


A diferencia de muchas especies, las tortugas baula no tienen el lujo del apoyo de una madre al llegar al mundo, ni el caparazón duro y protector típico de una tortuga, lo que convierte su supervivencia en un viaje extraordinario que es una lección de resistencia y determinación.


Incluso cuando están enterrados bajo capas de arena, en las profundidades de una cámara de huevos, los embriones de tortuga marina se enfrentan a amenazas antes de nacer. Depredadores como los mapaches pueden desenterrar los huevos, la erosión y la marea alta pueden inundar los nidos, e incluso sutiles cambios de temperatura dentro de la cámara de anidación pueden tener consecuencias. Las temperaturas más altas producen crías hembras, mientras que las más bajas producen machos, lo que las hace susceptibles a desequilibrios en la reproducción en esta época de calentamiento global.


Claudio Quesada, Coordinador de Investigación y Conservación de la Reserva de Pacuare, informa de que los índices de eclosión de tortugas marinas en las playas de Costa Rica han sido bajos: sólo el 23% de los huevos de nidos naturales han eclosionado.


>> ¡El vivero de tortugas marinas de la Reserva de Pacuare eleva la tasa de éxito de eclosión al 73%!

Liberándose


Tras un periodo de incubación de 60 días, los embriones están listos para eclosionar. Estos pequeños guerreros deben confiar en su fuerza para liberarse de sus duros huevos. Por suerte, tienen un sistema de apoyo incorporado: un diente temporal conocido como carúncula. Una vez libres, las crías se unen para salir de la cavidad del nido, atravesando el foso y las gruesas capas de arena. Se trata de un esfuerzo de equipo que lleva a las crías varios días.


Al caer la noche, las crías emergen a la superficie juntas, provocando una adorable "erupción" cuando sus pequeñas cabezas de tortuga salen a la superficie de forma sincronizada.


Las crías de tortuga marina brotan de la arena tras eclosionar


Con destino al océano


Las crías de baula, únicas por carecer de caparazón duro, se enfrentan a vulnerabilidades inmediatas una vez expuestas en una playa abierta. Diminutas pero poderosas, no pierden el tiempo pensando en sus desalentadoras probabilidades de supervivencia. Se arrastran por la arena y hacia las olas con admirable determinación, sin inmutarse ante la amenaza de depredadores como aves y cangrejos. Para las afortunadas recién nacidas de la Reserva de Pacuare, el personal, los investigadores, los estudiantes y los visitantes facilitan este peligroso viaje liberándolas en condiciones protegidas y controladas.


>> ¡Ayude a una cría a llegar al mar a través de nuestro programa de adopción de tortuguitas!




Un mundo nuevo


Una vez que llegan a mar abierto, están en su verdadero hogar y elemento. Dicho esto,

una nueva serie de obstáculos esperan a las baulas recién nacidas. Tiburones, peces, aves y contaminación acechan en las profundidades. Sólo 1 de cada 1.000 sobrevivirá a estos peligros y llegará a la edad adulta. Según leatherback.org:


  • El 10% de las crías serán devoradas por un depredador en la playa.

  • Sólo el 25% de las crías sobrevivirá a sus primeros días en el océano.

  • Sólo el 6% de las crías sobrevivirá a su primer año.


La importancia de proteger a las baulas


Las baulas que sobreviven hasta la edad adulta son una de las especies más fascinantes del mundo. Al ser la tortuga marina más grande y la única sin escamas ni caparazón duro, la baula es una maravilla sin igual. Además, mientras que muchas especies de tortugas marinas se encuentran en aguas poco profundas, la capacidad única de la tortuga baula para sumergirse a gran profundidad y realizar extensas migraciones dificulta su investigación, lo que convierte a estas criaturas en antiguos y misteriosos gigantes del mar.


Las baulas son un vínculo vivo con nuestro pasado, al mismo tiempo que desempeñan un papel fundamental en nuestros ecosistemas actuales.

 

Son una especie clave, lo que significa que si se eliminaran, el ecosistema cambiaría drásticamente. Ana Beatriz Hernández, instructora de Ecology Project International (EPI) Costa Rica, afirma: "Su fragilidad nos permite conocer el estado de salud de nuestros océanos y playas. La presencia de baulas en una zona determinada es una señal de su estado de salud. Nos permiten saber si estamos haciendo las cosas bien o si necesitamos mejorar algunas de las prácticas que hacemos en nuestra vida diaria para conservar no sólo a ellas, sino a toda una cadena de organismos y plantas que están conectados."


Las baulas también aportan equilibrio a los ecosistemas marinos mediante su control de la población de medusas. "Si perdemos a la baula, la población de medusas aumentaría enormemente y la cantidad de larvas de los peces que comemos disminuiría significativamente", dice Juan Carlos Zúñiga, Director del Programa EPI Costa Rica. "Entonces tendríamos pesquerías en dificultades, más pobreza y falta de proteínas en lugares donde su dieta se basa en el pescado".

 

¿Cuál es la mejor manera de proteger a la baula, que ahora está catalogada como especie en peligro de extinción? Conozca lo que puede hacer, y cómo puede apoyar los esfuerzos de conservación de la Reserva Pacuare a través de los recursos a continuación:


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